Mi Esposita

navidad en ñahuinlla

domingo, 6 de julio de 2008

Aunque nadie se acuerde de ti...Dios estará ahi

No se si lo mas emocionante fue el viaje y la aventura de viajar tanto, por solo un niño, si, mi hermano Emanuel salio de Lima hasta Urubamba, Manases y yo lo encontramos en Urubamba y de viajamos juntos a Quillabamba y de ahí a Echarate, y de ahí a Miraflores, donde encontramos a este niño parapléjico de nacimiento, abandonado por sus padres, vive con sus abuelos desde los 2 años de edad, actualmente tiene 7, y a pesar de su condición, nadie puede borrar esa sonrisa que me cautivo.
Pero la historia no empieza ahí, hay una organizacion que si no me equivoco se llama Free World Mission, o algo así, que reparten unas sillas de ruedas a gente muy necesitada y de bajos recursos como para adquirir una de ellas, y Emanuel vino a nosotros pidiendo lo acompañemos llevar esta silla a Echarate, entonces fue en urubamba donde partimos a Quillabamba y de ahí alquilando unas motos fuimos hacia ese poblado buscando al niño, fue toda una aventura, el polvo, la velocidad, y la adrenalina, no se compara con la alegría de ese niño cuando le dijimos que traíamos una silla de rueda para el, esa silla había viajado cientos de kilómetros desde su origen el Estados Unidos, hasta el lugar donde el se encontraba, para que se den una idea del largo viaje, no para resaltar nuestra hazaña, mas bien para resaltar el amor de Dios, que aunque sea solo un niño, solo uno, el usara a su pueblo para bendecirlo a el, porque aunque el abuelo del niño nos dijo que nadie se había acordado de él, le pudimos predicar y compartir que Dios no se había olvidado de ese niño, es por eso que nos mando desde tan lejos.....La silla llega de Estados Unidos a Lima, de Lima a cusco en bus con 18 horas de viaje, de cusco a Urubamba 1 hora de viaje, de Urubamba a Quillabamba, 5 horas de viaje, y de ahi a Echarate 1 hora mas, y de Echarate donde vivía el niño media hora aproximadamente, entonces, diganme si los milagros no existen y el amor de Dios por uno de sus hijos, no es grande e inmenso, tan inmenso que la distancia no es impedimento para Dios. Yo jamas pensé hacer ese viaje, pues no estaba en mis planes, pero siempre oro al señor pidiéndole me use, y el toma en cuenta todas nuestras oraciones, y asi es que llegue tan lejos, le doy gracias a Dios y a esa institución que dona esas sillas, por darme la oportunidad de ser un canal de bendición aunque sea a una persona, y que por mas lejos que este, él y sus abuelos saben ahora que no están solos, que Dios esta con ellos.